Max Verstappen describió el RB22 de Red Bull como inconducible durante la clasificación para el Gran Premio de Hungría, después de que un problema aerodinámico provocara que el coche perdiera el equilibrio y trompeara en la última curva.
Verstappen comenzará la carrera del domingo desde la cuarta posición de la parrilla tras ganar dos puestos debido a las sanciones de Lewis Hamilton y Kimi Antonelli. Su compañero de equipo, Isack Hadjar, saldrá octavo. El cuatro veces campeón del mundo señaló que el coche desarrolló un sobreviraje creciente a lo largo de la sesión. Comentó al equipo por radio que el coche estaba completamente roto a nivel aerodinámico y calificó el fin de semana de broma. Verstappen destacó que Red Bull se enfrenta a un problema diferente cada fin de semana. Afirmó que el equipo vio el deterioro aerodinámico en los datos pero no pudo solucionarlo antes de que terminara la clasificación. Cuando se le preguntó si los problemas recurrentes lo dejaban desesperado, Verstappen respondió que esa palabra ya no existe para él. Añadió que el equipo simplemente volvería a intentarlo el día de la carrera.