La costa oeste de la Antártida carece de una superficie de hielo marino invernal equivalente al tamaño de Francia. Las temperaturas han subido hasta 45 grados Fahrenheit por encima de lo normal, impidiendo la formación de hielo en pleno invierno antártico.
La inusual calidez ha dejado grandes extensiones de océano sin la cobertura de hielo habitual en esta época del año.
Ha aumentado la preocupación por los pingüinos amenazados y otras formas de vida marina que dependen del hielo para su hábitat y reproducción.
La reducción del hielo también podría contribuir a un aumento del nivel global del mar con el paso del tiempo.
Los científicos están siguiendo la situación de cerca a medida que continúa el invierno antártico.