La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha añadido a los pingüinos emperador y a los lobos finos antárticos a su lista de especies en peligro de extinción tras un marcado descenso de sus poblaciones. El estatus del elefante marino del sur ha cambiado de preocupación menor a vulnerable. Los funcionarios atribuyen estos cambios principalmente al cambio climático y a las enfermedades.
La Lista Roja de la UICN clasifica ahora al pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) y al lobo fino antártico (Arctocephalus gazella) como especies en peligro de extinción. Los datos satelitales indican una caída del 10% en el número de pingüinos emperador entre 2009 y 2018, lo que afecta a más de 20.000 adultos. Las proyecciones señalan que la población se reducirá a la mitad para la década de 2080 debido a los patrones cambiantes del hielo marino derivados del cambio climático provocado por el ser humano, según Philip Trathan, del British Antarctic Survey y miembro de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN. Él afirmó: “La ruptura temprana del hielo marino en primavera ya está afectando a las colonias alrededor de la Antártida, y nuevos cambios en el hielo marino continuarán afectando su hábitat de cría, alimentación y muda”.