Las moscas de los ciervos reducen su sensibilidad visual tras encontrar a sus huéspedes

Un nuevo estudio demuestra que las moscas de los ciervos, insectos hematófagos, reducen sus capacidades visuales después de aterrizar sobre un huésped y desprenderse de sus alas de forma permanente. Los investigadores descubrieron que estos insectos disminuyen a la mitad la actividad en genes clave relacionados con la visión, un cambio que les permite redirigir su energía hacia la alimentación y la reproducción.

Las moscas de los ciervos se encuentran en Europa, Asia, África y América. En su etapa adulta con alas, dependen del vuelo y la visión para localizar a huéspedes como ciervos y, ocasionalmente, seres humanos. Una vez instaladas, pierden sus alas de por vida y viven como parásitos sobre el cuerpo del huésped. Científicos de la Universidad de Aberystwyth y la Universidad de Florencia compararon a adultos alados que buscaban huéspedes con adultos sin alas que ya se encontraban sobre ciervos. Midieron la actividad en los genes de opsina, vinculados a la sensibilidad visual. El Dr. Roger Santer, quien dirigió la investigación, señaló que la etapa de vuelo se asemeja al sistema visual de las moscas tsé-tsé. Tras la pérdida de las alas, la actividad de los genes de opsina cae aproximadamente a la mitad de su nivel anterior. Destacó que las moscas conservan cierta visión, pero parecen sacrificar nitidez a cambio de un ahorro energético. Los hallazgos, publicados en el Journal of Experimental Biology, destacan cómo los parásitos adaptan sus sentidos a nuevos estilos de vida. Los investigadores sugieren que este trabajo podría ayudar en futuros esfuerzos para controlar y monitorear a estas moscas picadoras.

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