Un nuevo estudio de la Universidad de Lund demuestra que la luz de la luna es crucial para el ave migratoria conocida como chotacabras cuellirrojo. Su alimentación, migración y reproducción están totalmente regidas por el ciclo lunar. Los investigadores destacan la vulnerabilidad de los animales nocturnos ante los cambios en las condiciones lumínicas del entorno.
La luz de la luna determina cuándo se alimenta, migra y se reproduce el chotacabras cuellirrojo, según el estudio de la Universidad de Lund. Esta ave migratoria se reproduce en el sur de Europa e inverna en África Occidental, siguiendo el ciclo lunar.
Durante la luna llena, el ave puede cazar insectos casi toda la noche. La reproducción está sincronizada con el ritmo lunar: los huevos se ponen de manera que las crías eclosionen cuando los insectos nocturnos son más abundantes.
En las noches oscuras, la caza se limita a breves periodos al anochecer y al amanecer. El ave conserva energía ralentizando su actividad y reduciendo su temperatura corporal.
“A diferencia de los murciélagos, el chotacabras carece de la capacidad de navegar eficazmente en la oscuridad total. Es un animal que vive al límite. Sin la luz de la luna, el balance energético simplemente no cuadra”, afirma Anders Hedenström, profesor de biología en Lund, en un comunicado de prensa.
El estudio se basa en diez años de trabajo de campo en el Parque Nacional de Doñana, en España, y ha sido publicado en la revista Science Advances. Las aves fueron rastreadas mediante registradores de datos multisensor desarrollados en Lund.