Investigadores han identificado el factor clave que permite a ciertas poblaciones de anfibios recuperarse de una enfermedad fúngica global que ha devastado a ranas y sapos en todo el mundo. El momento en que se desarrolla el sistema inmunitario durante la etapa de renacuajo determina las tasas de supervivencia tras la metamorfosis. Los hallazgos fueron publicados en Nature Chemical Biology.
Un equipo del University College London, ZSL e Imperial College London examinó sapos parteros comunes en torno a cuatro lagos en los Pirineos. Las poblaciones de tres de los lagos se recuperaron a pesar de la exposición continua al hongo quítrido Batrachochytrium dendrobatidis, mientras que la población de un lago continuó disminuyendo. El estudio encontró que las poblaciones que se recuperan producen péptidos antimicrobianos antes, cuando todavía son renacuajos. Esto proporciona a los adultos defensas establecidas antes de que su piel se vuelva vulnerable al hongo, que se alimenta de queratina. El autor principal, el Dr. Phillip Jervis, señaló que la enfermedad mata a los anfibios durante la transición de renacuajo a adulto. Destacó que una inmunidad madura en la etapa de renacuajo ayuda a las poblaciones a persistir. El análisis mediante espectrometría de masas identificó 1.152 péptidos de la piel de los sapos, de los cuales solo siete eran conocidos previamente. Las poblaciones con mayor diversidad de péptidos en la fase de renacuajo mostraron tasas de supervivencia más altas. La autora principal, la profesora Alethea Tabor, afirmó que los péptidos podrían proporcionar nuevas pistas para tratar infecciones humanas en medio de la creciente resistencia a los antimicrobianos.