Investigadores de la Universidad de Lund han mapeado casi la totalidad del genoma de una mosca de la fruta carnívora utilizando un espécimen de museo. La especie Drosophila enhydrobia no ha sido vista en su hábitat natural desde 1981.
Las larvas de la mosca viven en aguas africanas de corriente rápida y se alimentan de otros insectos. Al sumergir el antiguo espécimen en una solución, los investigadores pudieron extraer el ADN sin destruirlo. De este modo, han obtenido acceso a cerca del 96 por ciento del genoma. Esto permite identificar los cambios genéticos que ocurrieron cuando la mosca pasó de ser frugívora a depredadora. Marcus Stensmyr, investigador de biología en la Universidad de Lund y quien dirigió el estudio, describe el método como una máquina del tiempo. Puede utilizarse para estudiar cómo la agricultura, las toxinas y los contaminantes han afectado los genomas de los animales a lo largo del tiempo. Los investigadores ahora también están examinando especímenes históricos de mariposas y otros insectos utilizando la misma técnica.