El Gobierno finlandés ha publicado un informe de Verdad y Reconciliación que documenta los daños históricos a los pueblos indígenas sámi, con el cambio climático en su núcleo. Los hallazgos destacan cómo las temperaturas en aumento y el desarrollo amenazan los medios de vida tradicionales como la ganadería de renos. Las recomendaciones instan a otorgar mayor autoridad sámi sobre la tierra para abordar estos problemas interconectados.
A principios de este mes, Finlandia emitió su informe de Verdad y Reconciliación, que detalla décadas de maltrato hacia los sámi, incluyendo la asimilación cultural forzada a través de escuelas internas y la pérdida de territorio tras las evacuaciones de la Segunda Guerra Mundial. A diferencia de Noruega y Suecia, Finlandia nunca codificó formalmente estas integraciones, pero se convirtieron en práctica estándar, erosionando el idioma y las tradiciones sámi.
Los sámi, que suman entre 75.000 y 100.000 en todo el mundo con unos 10.000 en Finlandia, han mantenido un estilo de vida seminómada centrado en la ganadería de renos y la pesca a través de las fronteras nórdicas durante milenios. Hoy, el cambio climático agrava las injusticias pasadas: los inviernos más cálidos traen más lluvia, formando costras de hielo sobre la nieve que impiden a los renos acceder al liquen y la hierba. Esto obliga a los pastores a comprar pienso caro, aumentando las demandas laborales. Los períodos cálidos prolongados elevan la línea de árboles, limitando el acceso al follaje, mientras que la disminución de las poblaciones de salmón reduce las fuentes de alimento.
La minería invasora, los proyectos eólicos y los entrenamientos militares en el Ártico tensionan aún más las tierras sámi en medio de crecientes tensiones geopolíticas. El informe, inspirado en modelos de Verdad y Reconciliación como la comisión de Sudáfrica de 1998, incluye casi 70 recomendaciones. Estas enfatizan la participación sámi en las decisiones sobre la tierra, la colaboración con el Consejo Climático Sámi en planes de adaptación que combinan ciencia y conocimiento tradicional, la protección de bosques antiguos, reparaciones de la silvicultura a los pastores y un Fondo Sámi de Negocios y Clima.
Aslak Holmberg, miembro del Consejo Sámi y exrepresentante del Parlamento Sámi, subrayó la necesidad de coordinación, señalando: «Los sámi también perciben esta tensión en la situación de seguridad. No es que los sámi estén en contra de las actividades militares, pero se podría hacer mucho para mejorar o evitar los impactos negativos de las actividades militares».
La llamada del primer ministro a una disculpa ha generado cautela. Holmberg comentó: «Creo que solo dar una disculpa sería muy performativo en este momento, si no hay compromisos para cambiar realmente algo». La presidenta de la comisión, Hannele Pokka, ve el informe como un punto de partida: «Solo hemos intentado describir la verdad. Y luego debemos seguir hablando de reconciliación».