El conflicto entre Irán e Israel/EE. UU. ha detenido el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, una estrecha vía fluvial por la que circula una quinta parte del petróleo y gas natural licuado (GNL) mundial. Liderados por los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, los países del Golfo están acelerando la construcción de puertos y oleoductos para reducir la dependencia de este punto crítico. Los expertos señalan que esto requerirá años y una inversión significativa.
Teherán ha convertido el estrecho de Ormuz en un arma, interrumpiendo los flujos mundiales de petróleo y gas. El empresario emiratí y enviado especial, Badr Jafar, declaró: "La crisis está creando las condiciones para una verdadera integración económica intrarregional, desviando el comercio lejos de este punto crítico". El oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, de 1.200 km de longitud, recorre los campos del golfo Pérsico hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, mientras que el oleoducto de petróleo crudo de Abu Dabi (ADCOP) de los Emiratos Árabes Unidos conecta Habshan con Fuyaira, en el golfo de Omán. Estos han permitido exportaciones limitadas, demostrando el potencial de los oleoductos para evitar el estrecho. La analista de Kpler, Victoria Grabenwöger, afirmó: "Las medidas viables incluyen la ampliación del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita y el ADCOP de los EAU. Se podrían reactivar el Irak-Turquía (Kirkuk-Ceyhan), el Basora-Áqaba y el IPSA". La analista energética Natalia Katona destacó la urgencia de Irak, y Javier Blas, de Bloomberg, predijo mejores opciones de desvío en cinco años. Naji Abi-Aad, del Gulf Research Center, señaló que, aunque históricamente los oleoductos se han cerrado debido a conflictos políticos, el bloqueo de Irán ha impulsado la cooperación del Golfo en nuevas infraestructuras.