En un pequeño estudio transversal, los adultos mayores con una mayor adherencia a la dieta mediterránea presentaron niveles más elevados en sangre de dos microproteínas derivadas de las mitocondrias —Humanin y SHMOOSE—, así como niveles más bajos de marcadores de estrés oxidativo.
Investigadores dirigidos por Roberto Vicinanza, de la Leonard Davis School of Gerontology de la USC, analizaron muestras de sangre de adultos mayores y reportaron que una mayor adherencia a la dieta mediterránea estaba asociada con niveles circulantes más altos de dos microproteínas mitocondriales, Humanin y SHMOOSE.
El estudio revisado por pares —un análisis transversal de 49 pacientes con fibrilación auricular no valvular tratados en la Universidad Sapienza de Roma— halló que los participantes con puntuaciones más altas de adherencia a la dieta mediterránea tenían niveles medidos más elevados de ambas microproteínas. Los investigadores también reportaron niveles más bajos de marcadores de estrés oxidativo, incluyendo el péptido soluble derivado de Nox2 y la 8-iso-prostaglandina F2α.
Los componentes dietéticos dentro del patrón mediterráneo mostraron relaciones distintas con las dos microproteínas. Un mayor consumo de aceite de oliva se asoció con niveles más altos de ambas microproteínas, mientras que el pescado y las legumbres se vincularon adicionalmente con mayores niveles de Humanin. Un menor consumo de pan refinado —un indicador indirecto de una menor ingesta de carbohidratos refinados— se asoció con niveles más altos de SHMOOSE.
"Estas microproteínas podrían actuar como mensajeros moleculares que traducen lo que comemos en cómo nuestras células funcionan y envejecen", señaló Vicinanza en comentarios que acompañan a la investigación.
Pinchas Cohen, autor principal del estudio y decano de la USC Leonard Davis School, afirmó que los hallazgos sugieren una posible vía a través de la cual la dieta mediterránea podría influir en la biología cardiovascular, aunque enfatizó que se requiere más investigación.
El estudio, publicado por Frontiers in Nutrition el 10 de marzo de 2026, fue observacional y no puede establecer que cambiar la dieta aumente directamente los niveles de estas microproteínas ni que reduzca el riesgo de enfermedades. Los autores indicaron que se necesitan trabajos futuros para probar la causalidad y aclarar los mecanismos.