A medida que el 20º Congreso se reanuda este mes, crecen las quejas contra el proceso de sustitución en listas partidistas, que es legal pero potencialmente abusado para ingresar por la puerta trasera a la Cámara de Representantes.
El proceso de sustitución está permitido bajo la Ley del Sistema de Listas Partidistas RA 7941, donde el siguiente nominado calificado reemplaza al ganador original en caso de vacante, tras la verificación de la Comisión de Elecciones (Comelec). La Corte Suprema ha upheld su legalidad, señalando que los votantes eligen listas partidistas, no nominados individuales, por lo que los reemplazos no violan la voluntad del electorado. Sin embargo, grupos de la sociedad civil y legisladores piden reformas, argumentando que las sustituciones permiten que individuos nunca presentados a los votantes ingresen a la Cámara, especialmente cuando los nominados renuncian inmediatamente después de la proclamación. Por ejemplo, la representante Yedda Romualdez regresó a la Cámara vía la lista partidista Tingog después de que sus terceros, cuartos y quintos nominados renunciaran simultáneamente. El presidente de Comelec, George Erwin Garcia, confirmó que esto estaba permitido, ya que Romualdez figuraba en la lista de nominados presentada por el partido. En contraste, la Corte Suprema anuló la nominación de Rowena Guanzon para la lista partidista P3PWD, enfatizando que tales cambios afectan el derecho de los votantes a conocer la identidad de los candidatos para elecciones informadas. Las sustituciones abruptas socavan la representación sectorial y agravan la captura elitista, con el Centro Filipino de Periodismo de Investigación (PCIJ) reportando que más del 80% de 254 representantes de distrito provienen de familias políticas, y el Instituto Filipino de Estudios para el Desarrollo (PIDS) señalando que 78 de 156 listas partidistas certificadas también están vinculadas a tales familias. Las reformas propuestas incluyen la divulgación pública de posibles sustitutos para verificar calificaciones, requisitos de compromiso probado en advocacy, audiencias públicas para desafíos, y restricciones a casos de muerte o incapacidad permanente, como sugiere el grupo de reforma electoral Kontra Daya. Estas buscan prevenir abusos por ‘placeholders’ y salvaguardar el sistema de dominios dinásticos y prácticas engañosas.