Un nuevo sondeo revela que los trabajadores brasileños dedican un promedio de 40.1 horas semanales al trabajo remunerado, por debajo de la media global de 42.7 horas. El análisis, basado en datos de 160 países, sitúa a Brasil en posiciones bajas en rankings ajustados por productividad, demografía e impuestos. Las mujeres brasileñas, en particular, se acercan al estándar mundial, especialmente las más jóvenes.
El economista Daniel Duque de FGV Ibre utilizó una base de datos global de horas de trabajo, organizada por Amory Gethin del Banco Mundial y Emmanuel Saez de la Universidad de California en Berkeley, para analizar el esfuerzo laboral en Brasil. El estudio, que cubre el 97% de la población global en 2022 y 2023, confirma que los brasileños trabajan menos de lo esperado para la productividad y estructura demográfica del país: unas 1 hora y 12 minutos menos por semana. nnEn comparación directa con 86 países durante más de dos décadas, Brasil ocupa el puesto 38 en horas trabajadas. Ajustado por productividad y demografía, cae al 60 de 85 naciones, en el tercio inferior de esfuerzo. Incorporando impuestos y transferencias, como pensiones, ocupa el 53 de 76 países, aún 1 hora y 18 minutos por debajo de lo esperado. nnLa relación entre productividad y horas trabajadas forma una “montaña”: sube en economías emergentes y baja en las ricas, donde el ocio gana valor. Los brasileños, según Duque, “bajan de la montaña” prematuramente. Países como los Emiratos Árabes Unidos muestran el mayor esfuerzo positivo, mientras que Moldavia y Mozambique se desvían negativamente. nnPara las mujeres, el panorama mejora: en los años 90 y principios de los 2000, trabajaban hasta 6 horas menos de lo esperado, pero ahora convergen al estándar, posiblemente por la transición demográfica y necesidades económicas. Los jóvenes de 15 a 19 años trabajan 1 hora y 48 minutos más de lo previsto. nnSamuel Pessôa, colega de Duque en FGV Ibre, considera legítima la preferencia por el ocio, pero nota que el tiempo de desplazamiento puede influir. Menos horas impactan el ingreso per cápita: comparados con Corea y Taiwán, los hombres brasileños trabajan casi 6 horas menos por semana de lo esperado, y las mujeres 11 horas. “Si trabajamos un 25% menos, incluso si la productividad por hora es la misma, nuestro PIB per cápita será un 25% menor”, resume Pessôa. nnEstos hallazgos alimentan debates sobre políticas como el fin de la escala 6x1, con lectores de Folha expresando deseos de más tiempo familiar, pasatiempos y estudios, aunque algunos planean trabajo extra para compensar ingresos. En el contexto del salario mínimo, Pessôa destaca que su valorización post-Plan Real es sostenible mediante altas tasas de interés reales, pero requiere estabilidad para el equilibrio fiscal, con el gasto primario de 2026 en alza R$ 210 mil millones.