Investigadores afirman que los buques de carga equipados con sistemas de propulsión eólica podrían reducir su consumo energético entre un 50 y un 100 por ciento si ajustan sus rutas y velocidades para aprovechar al máximo los vientos favorables.
El sector del transporte marítimo representa aproximadamente el 3 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono, una cuota que sigue aumentando. La incorporación de tecnologías como velas rígidas, cilindros rotativos y cometas gigantes ya está atrayendo el interés de empresas que buscan reducir los costes de combustible. Un nuevo estudio demuestra que es posible obtener beneficios aún mayores cuando los buques también varían sus trayectorias y velocidades para maximizar la asistencia del viento sin dejar de cumplir con plazos de entrega realistas.