El gobierno argentino proporcionó más detalles sobre su propuesta de reforma laboral, que incluye ajustes en vacaciones, salarios, horas extra e indemnizaciones. El secretario Maximiliano Fariña describió las cambios como adecuaciones a una ley antigua sin afectar derechos fundamentales. Sin embargo, sindicatos como la CGT, ATE y CTA planean una marcha y paro en oposición el 18 de diciembre.
El gobierno de Javier Milei avanzó en la explicación de su iniciativa de modernización laboral, presentada en el Congreso con 109 disposiciones que modifican más de medio centenar de normas. Maximiliano Fariña, secretario de Transformación de Estado y Función Pública, afirmó a TN que se trata de 'adecuaciones a una ley bastante antigua' y aseguró que 'no se tocan derechos'. La reforma busca priorizar la autonomía individual y flexibilizar obligaciones empresarias, impactando contratos, esquemas colectivos y trabajadores de plataformas.
Expertos destacan riesgos de judicialización, mientras el oficialismo pretende acelerar su sanción en el Senado, junto al Presupuesto 2026, aunque enfrenta obstáculos legislativos. El kirchnerismo, por su parte, rechaza un debate exprés: el senador Mariano Recalde exigió una 'discusión profunda' dada la envergadura del proyecto.
En respuesta, la CGT convocó una marcha a Plaza de Mayo el 18 de diciembre a las 15 horas contra la reforma, sumándose ATE y las dos CTA. ATE además anunció un paro nacional ese día, exigiendo reapertura de paritarias y rechazando recortes estatales. Rodolfo Aguiar, de ATE, llamó a 'pudrírsela a los gobernadores'.
Económicamente, el Ejecutivo estima una pérdida de recaudación del 0,5% del PBI, equivalente a unos US$3500 millones anuales si no hay crecimiento, pero apuesta a mayor formalidad laboral para compensarlo. El gobierno y la CGT se preparan para litigar su legalidad en la Justicia.