Un día después de anunciar que el estrecho permanecía abierto durante un frágil alto el fuego, Irán ha vuelto a imponer un estricto control militar sobre el estrecho de Ormuz, priorizando el paso de las embarcaciones que pagan tasas mientras retrasa el de otras. Las autoridades citaron repetidas rupturas de confianza por parte de EE. UU., incluido un bloqueo continuo a los puertos iraníes.
Tras la declaración del viernes de que el estrecho de Ormuz estaba abierto al tráfico comercial bajo rutas coordinadas durante el alto el fuego (como se cubrió en informes previos), Irán anunció el domingo una nueva política que otorga prioridad de paso a los barcos que paguen las tasas requeridas, según The Economic Times.
La medida refuerza el control sobre la vital vía navegable, a través de la cual fluye gran parte del petróleo mundial desde el golfo Pérsico hasta el golfo de Omán. Las embarcaciones que no pagan enfrentan retrasos en medio de las tensiones crecientes con EE. UU., que mantiene un bloqueo en los puertos iraníes a pesar del alto el fuego.
Las autoridades iraníes justificaron el restablecimiento de una estricta supervisión militar señalando los repetidos incumplimientos de Washington sobre el acuerdo de alto el fuego. No se proporcionaron detalles sobre el importe de las tasas ni sobre su implementación exacta.
Este acontecimiento se suma a la incertidumbre constante para el transporte marítimo, incluyendo las preocupaciones previas sobre minas marinas y seguridad planteadas por la Organización Marítima Internacional.