Mientras los pandas gemelos Xiao Xiao y Lei Lei se preparan para dejar el Zoo Ueno el lunes —los últimos en Japón—, las tensiones diplomáticas por Taiwán y disputas territoriales señalan el fin de 50 años de préstamos de pandas de China, sin reemplazos a la vista.
La partida de los gemelos de cuatro años Xiao Xiao y Lei Lei del Zoo Ueno de Tokio el lunes cierra un capítulo en las relaciones Japón-China. Nacidos en el zoo bajo un acuerdo de préstamo, los pandas fueron objeto de emotivas despedidas la semana pasada, cuando los fans hicieron cola para verlos por última vez tras el anuncio del Gobierno Metropolitano de Tokio.
La diplomacia de pandas, originada en tiempos antiguos y modernizada durante 50 años, simboliza amistad pero refleja tensiones. Las recientes fricciones por las islas Senkaku/Diaoyu y Taiwán —exacerbadas por los comentarios de la primera ministra Sanae Takaichi el mes pasado— han paralizado las negociaciones para nuevos pandas.
Expertos como Dylan Loh de la Universidad Tecnológica de Nanyang señalan que tales herramientas de poder blando fallan durante disputas. Aunque ciudades como Sendai albergaron pandas previamente, el programa parece terminar a nivel nacional, dejando a los entusiastas japoneses de luto por la pérdida.