Jhumpa Lahiri y Chiara Barzini han explorado la escritura en un espacio híbrido que combina el inglés y el italiano, superando las elecciones lingüísticas binarias. En su conversación, describen la creación de borradores multilingües para sus proyectos actuales y cuestionan las normas editoriales que exigen textos monolingües. Lahiri detalló el proceso de su novela, desde el italiano hacia el inglés, mientras que Barzini relató su experiencia con el libro Aqua.
Jhumpa Lahiri y Chiara Barzini, quienes se conocieron en Roma a través de la escritora Francesca Marciano en un grupo dedicado a la escritura en lenguas extranjeras, han comenzado a intercambiar borradores multilingües. Lahiri explicó que su próxima novela comenzó en italiano, pero evolucionó hasta convertirse en un manuscrito bilingüe, ahora consolidado en una versión monolingüe en inglés que planea traducir de nuevo al italiano. 'Había llegado a un punto más allá de lo binario, más allá de la frontera entre el uno o el otro', afirmó Lahiri, rechazando la presión de reivindicar una única lengua materna, a pesar de que el bengalí fue la suya durante una infancia dividida entre dos culturas. Barzini describió un camino similar para su libro Aqua, encargado en italiano pero redactado inicialmente en una mezcla de inglés e italiano, para luego ser traducido y editado por completo en distintas versiones. Señaló que los editores expresaron dudas iniciales sobre las etapas híbridas, comparándolas con el 'traduttese' (lenguaje de traducción), pero enfatizó que el tiempo permitió que cada versión se fortaleciera, realizando ajustes según las diferencias entre el inglés del Reino Unido y el de los Estados Unidos. Las autoras defienden que los borradores polilingües sean tratados como obras en curso válidas, inspirándose en figuras como Amelia Rosselli, quien mezclaba italiano, inglés y francés, y Maryse Condé, quien declaró: 'Yo escribo en Maryse Condé'. Ambas imaginan un 'tercer espacio' de negociación, tal como lo conceptualizó Homi K. Bhabha, donde la hibridez sustituye a los orígenes estrictos. Lahiri subrayó el rigor de la autotraducción, como en su relato para The New Yorker titulado 'The Boundary', que figura como 'traducido del italiano por la autora'. Las expectativas del sector editorial siguen siendo un obstáculo, dado que los encargados de la industria clasifican los libros según su lengua dominante; sin embargo, ambas ven este enfoque como un proceso liberador que permite revisiones continuas a través de la traducción.