Un estudio de la Universidad de Kioto ha descubierto que los adultos mayores que comenzaron a tocar un instrumento musical y continuaron haciéndolo mantuvieron una mejor memoria y salud cerebral a lo largo de cuatro años en comparación con aquellos que abandonaron la práctica.
Los investigadores realizaron un seguimiento a participantes con una edad media de 73 años que empezaron a aprender un instrumento por primera vez. Tras un periodo inicial de formación de cuatro meses, aproximadamente la mitad continuó practicando durante más de tres años, mientras que los demás se dedicaron a actividades diferentes. Cuatro años después, las resonancias magnéticas y las pruebas cognitivas revelaron diferencias claras. Aquellos que siguieron tocando no mostraron deterioro en la memoria de trabajo verbal y presentaron una menor atrofia en el putamen derecho, una región del cerebro vinculada a la memoria. También registraron una mayor actividad en el cerebelo. "Nunca es demasiado tarde para empezar a tocar un instrumento, y comenzar en la vejez puede reportar grandes beneficios", señaló la autora principal, Kaoru Sekiyama. Los hallazgos indican que la formación musical puede ayudar a contrarrestar los cambios cognitivos normales relacionados con la edad, incluso para aquellas personas que no pueden realizar ejercicio físico.