A pesar de su potencial estratégico, México se rezaga en la explotación del litio debido a restricciones regulatorias y falta de inversión en exploración. La empresa estatal LitioMx enfrenta limitaciones presupuestarias que impiden avances significativos en un mercado en auge. Expertos advierten que el país podría quedar fuera de la transición energética global.
México posee reservas prometedoras de litio, pero su desarrollo se ve obstaculizado por narrativas políticas y una producción limitada. La empresa estatal Litio para México, creada en 2022 tras declarar el mineral como estratégico y reservado al Estado, carece de presupuesto adecuado y capacidades técnicas para competir globalmente. Según proyecciones, la demanda mundial de litio aumentará un 500 por ciento para 2030, impulsada por la transición energética y la electromovilidad, superando las 3 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE).
En 2024, la demanda ya excedió el millón de toneladas LCE, y para 2025 se espera que alcance 1.22 millones, con un crecimiento interanual superior al 20 por ciento. Sin embargo, la inversión en exploración minera en México cayó a 437.76 millones de dólares, el nivel más bajo en décadas. Para 2026, LitioMx recibirá solo 13.9 millones de pesos, un aumento del 7.7 por ciento respecto a los 12.9 millones de 2025, insuficiente para cubrir más que gastos corrientes.
Rubén del Pozo, presidente de la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM), enfatiza la complejidad del proceso: “El litio no está como para ir a agarrarlo, levantarlo y venderlo para que genere ganancias. Primero hay que saber dónde está, cuánto hay y en qué condiciones se encuentra. Eso lleva tiempo, dinero y tecnología”.
Además, regulaciones contradictorias agravan el panorama. Aunque el gobierno promueve el litio como clave para el desarrollo, prohíbe la minería a cielo abierto, método esencial para extraerlo en los yacimientos conocidos. Del Pozo critica esta inconsistencia: “Por un lado, se impulsa el litio como un mineral que supuestamente sacará al país de la pobreza y, por otro, se prohíbe el método necesario para extraerlo. Eso refleja desconocimiento técnico”.
Armando Alatorre, vicepresidente del Colegio de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (CIMMGM), señala que mientras México debate el control estatal, la industria automotriz global firma contratos en otros países como Chile y Australia, líderes en el sector. Esto deja a México fuera de inversiones en baterías y vehículos eléctricos.