Investigadores de la Universidad de Tokio han desarrollado un enfoque basado en el tiempo para distinguir cómo los Júpiteres calientes migraron hacia adentro de sus estrellas. Al analizar los plazos de circularización orbital, identificaron alrededor de 30 de tales planetas que probablemente se movieron pacíficamente a través de discos protoplanetarios en lugar de mediante dispersión violenta. Este hallazgo proporciona evidencia más clara de los procesos de formación para estos exoplanetas masivos.
El descubrimiento del primer exoplaneta confirmado en 1995 reveló un Júpiter caliente: un gigante gaseoso similar en masa a Júpiter pero que orbita su estrella en solo unos días. A diferencia de Júpiter en nuestro Sistema Solar, que reside lejos del Sol, se cree que estos planetas se formaron a mayores distancias antes de migrar hacia adentro. Dos teorías principales explican este movimiento: la migración de alta excentricidad, que implica tirones gravitacionales de otros cuerpos que alargan las órbitas antes de que las fuerzas de marea cerca de la estrella las circularicen; y la migración en disco, un proceso más suave en el que los planetas espiralan hacia adentro mientras están incrustados en el disco protoplanetario que rodea a una estrella joven.
Distinguir entre estos caminos ha resultado difícil. La migración de alta excentricidad puede desalinear la órbita de un planeta con la rotación de su estrella, pero los efectos de marea a menudo la realinean con el tiempo, imitando los resultados de la migración en disco. Para abordar esto, el estudiante de doctorado Yugo Kawai y el profesor asistente Akihiko Fukui, junto con los colegas Noriharu Watanabe, Sho Fukazawa y Norio Narita de la Escuela de Posgrado de Artes y Ciencias de la Universidad de Tokio, idearon un método centrado en los plazos de circularización.
En escenarios de alta excentricidad, la órbita altamente excéntrica de un planeta se circulariza mediante aproximaciones cercanas repetidas a la estrella, un proceso influido por la masa del planeta, las características orbitales y las interacciones de marea. Para que esta migración explique la órbita circular actual de un Júpiter caliente, la circularización debe completarse dentro de la edad del sistema. El equipo calculó estos tiempos para más de 500 Júpiteres calientes conocidos y encontró aproximadamente 30 en los que el tiempo requerido excedía la edad de sus sistemas, descartando la migración de alta excentricidad.
Estos candidatos coinciden con las firmas de la migración en disco: sus órbitas no muestran desalineación, lo que indica caminos no perturbados, y muchos residen en sistemas multiplanetarios, que una migración violenta probablemente perturbaría expulsando a los compañeros. Esta evidencia respalda la alineación primordial y una preferencia por vecinos planetarios cercanos, sugiriendo dinámicas de migración desbocada en algunos casos.
Tales identificaciones son cruciales para reconstruir las historias de los sistemas planetarios. Análisis futuros de atmósferas y composiciones podrían revelar las regiones del disco donde se originaron estos Júpiteres calientes, mejorando la comprensión de la evolución de los exoplanetas. El estudio aparece en The Astronomical Journal (2025, volumen 170, número 6, artículo 299).