En la novena audiencia del juicio por la causa Cuadernos, empresarios arrepentidos describieron un esquema de sobornos en obras públicas viales que apuntan directamente a Cristina Fernández de Kirchner. Se repasaron declaraciones sobre presiones para aportes ilegales y el flujo de dinero hacia El Calafate. El tribunal federal reanudó la lectura de la acusación en el tramo conocido como 'la Camarita'.
La causa Cuadernos expuso nuevamente los lazos entre funcionarios y empresarios durante los gobiernos kirchneristas. El Tribunal Oral Federal 7 leyó imputaciones de arrepentidos como Aldo Roggio, quien relató presiones de la cúpula de Planificación Federal. Julio De Vido le habría dicho que 'no se puede hacer política sin plata', y tras su negativa, su grupo empresarial enfrentó exclusiones de licitaciones y demoras en pagos de certificados.
Carlos Wagner, ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, admitió pagos a Ernesto Clarens para sortear atrasos de Vialidad Nacional, que generaban 'una situación muy complicada' para las empresas. Otros, como Miguel Aznar y Ángelo Calcaterra, detallaron entregas a Claudio Uberti y el rol de Clarens en acelerar pagos a cambio de retribuciones en efectivo.
Clarens describió recibir fondos de empresas, cambiarlos a dólares y entregarlos a José López, quien coordinaba con Daniel Muñoz. El destino final era El Calafate, guardado en una bóveda en la casa de los Kirchner, transportado en valijas vía aviones oficiales desde Aeroparque. Dividió el esquema en dos fases: de 2004 a 2010, con cartelización y sobreprecios del 20% (10% coimas, 10% dinero negro); y post muerte de Néstor Kirchner, enfocado en pagos atrasados.
López reconstruyó su intento de ocultar casi 9 millones de dólares en un convento en 2016, siguiendo indicaciones atribuidas a Cristina Kirchner vía Fabián Gutiérrez. La llamó 'una persona muy vengativa' y relató que en 2011 ella pidió listados de pagos de obras, aprobando mensualmente cupos para empresas como Austral Construcciones y Electroingeniería.
Exfuncionarios como Nelson Periotti y empresarios del Grupo Cartellone negaron participación en sobornos, alegando uso de circuitos formales. El juicio, iniciado en noviembre, acusa a Cristina Kirchner y otros por recaudación ilegal entre 2003 y 2015. La audiencia duró casi seis horas y se reanudará el 16 de diciembre.