Investigadores de la Universidad de Kioto han rastreado los orígenes de las células sanguíneas humanas hasta organismos unicelulares que vivieron hace unos 700 millones de años. Su análisis demuestra que las células inmunitarias modernas reflejan una antigua trayectoria evolutiva que se remonta a la aparición de los animales pluricelulares.
El equipo desarrolló un nuevo método para comparar la expresión génica entre tipos celulares y especies. Este enfoque les permitió construir árboles evolutivos para los linajes de las células sanguíneas e identificar similitudes con organismos unicelulares. Los macrófagos mostraron los vínculos más cercanos con estos ancestros primitivos, lo que sugiere que representan la forma más temprana de células sanguíneas.