Illustration of a woman with depression symptoms overlaid with microscopic view of aging monocytes in blood, linking to study on women with and without HIV.
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Un estudio vincula el “envejecimiento biológico” de los monocitos en sangre con síntomas depresivos emocionales en mujeres con y sin VIH

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Un estudio con 440 participantes del Women’s Interagency HIV Study reveló que el envejecimiento epigenético acelerado en los monocitos, un tipo de célula inmunitaria, guarda una relación más estrecha con síntomas depresivos emocionales y cognitivos, como la desesperanza y la pérdida de placer, que con síntomas físicos como la fatiga. El trabajo, publicado en The Journals of Gerontology: Series A, aporta evidencias de que las medidas de envejecimiento específicas para cada tipo celular podrían contribuir al desarrollo de futuras herramientas biológicas que complementen la detección de la depresión basada en síntomas, aunque los investigadores advierten que se requiere una mayor validación antes de su uso clínico.

Una medida basada en sangre del “envejecimiento biológico” en un tipo específico de célula inmunitaria podría estar asociada con síntomas depresivos particulares, según una investigación difundida por la Universidad de Nueva York (NYU) y publicada en The Journals of Gerontology: Series A: Biological Sciences and Medical Sciences.

Los investigadores analizaron los patrones de metilación del ADN —modificaciones químicas en el ADN utilizadas comúnmente en los llamados relojes epigenéticos— para estimar la aceleración de la edad en los monocitos, un tipo de glóbulo blanco que interviene en las respuestas inmunitarias. En el análisis, el envejecimiento epigenético acelerado de los monocitos se vinculó con síntomas no somáticos (emocionales y cognitivos) de la depresión, incluyendo la anhedonia (pérdida de placer), la desesperanza y los sentimientos de fracaso.

El estudio se basó en datos de 440 mujeres del Women’s Interagency HIV Study (WIHS), incluidas 261 mujeres que viven con VIH y 179 mujeres sin VIH. Los síntomas de depresión se midieron mediante la Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D, por sus siglas en inglés), un cuestionario de 20 preguntas que incluye tanto síntomas somáticos (como fatiga y cambios en el apetito) como síntomas no somáticos.

Los investigadores compararon dos tipos de medidas de envejecimiento epigenético: una diseñada para reflejar el envejecimiento en múltiples tipos de células y tejidos, y otra diseñada para estimar la edad biológica específica de los monocitos. El informe indicó que el reloj más amplio, que abarca múltiples tipos celulares, no mostró la misma asociación con los síntomas de depresión, mientras que la medida centrada en los monocitos presentó la relación más fuerte con las puntuaciones de síntomas no somáticos.

“La depresión no es un trastorno único para todos; puede manifestarse de formas muy distintas de una persona a otra, por lo que es fundamental considerar sus diversas presentaciones y no limitarse a una etiqueta clínica”, señaló Nicole Beaulieu Perez, profesora adjunta en la Facultad de Enfermería Rory Meyers de la NYU, en el comunicado de la universidad.

Perez también destacó por qué enfocarse en el subtipo de síntomas puede ser relevante para personas con enfermedades crónicas, incluido el VIH.

“Esto es especialmente interesante porque las personas con VIH a menudo presentan síntomas físicos como la fatiga que se atribuyen a su enfermedad crónica en lugar de a un diagnóstico de depresión. Sin embargo, esto le da la vuelta a la situación, ya que descubrimos que estas medidas están asociadas con síntomas anímicos y cognitivos, no con síntomas somáticos”, afirmó.

El comunicado de la NYU describió que la depresión es más común entre personas con afecciones relacionadas con el sistema inmunitario, como el VIH, y atribuyó el mayor riesgo a factores que incluyen la inflamación crónica, el estigma y las dificultades económicas, presiones que también pueden afectar el compromiso con el tratamiento y la adherencia a la medicación.

Los investigadores advirtieron que los hallazgos no constituyen una prueba diagnóstica para la depresión y que se requiere más investigación antes de que estas medidas puedan utilizarse clínicamente. No obstante, sostuvieron que las medidas biológicas podrían algún día complementar los síntomas reportados por los pacientes y ayudar a avanzar hacia una atención más temprana y personalizada.

“Pienso en el refrán: 'Lo que se mide, se puede gestionar'. Un objetivo aspiracional en la salud mental sería combinar la experiencia subjetiva con pruebas biológicas objetivas”, concluyó Perez.

Qué dice la gente

Las reacciones iniciales en X sobre el estudio son limitadas pero positivas; los usuarios comparten resúmenes que destacan el potencial del envejecimiento epigenético de los monocitos como un biomarcador sanguíneo para detectar síntomas depresivos emocionales en mujeres, incluidas aquellas con VIH. Las cuentas de noticias y ciencia expresan optimismo ante futuras herramientas clínicas, señalando al mismo tiempo la necesidad de más validación. No se observaron sentimientos escépticos o negativos.

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