Un estudio de Geotab analizó 22.700 vehículos eléctricos y halló que la carga rápida frecuente incrementa la degradación de la batería hasta un 3 % por año. Aun así, la vida útil de la batería sigue siendo larga, con la capacidad preservada entre el 80 % y el 85 % tras ocho años. Factores como el clima y los hábitos de uso influyen en el desgaste.
Las preocupaciones sobre la durabilidad de las baterías de coches eléctricos crecen conforme se expande el mercado, y un reciente estudio de Geotab, empresa norteamericana de gestión de flotas, ofrece valiosos datos. Al analizar información de 22.700 vehículos de diversas marcas y modelos en 2025, el informe registró una degradación anual media del 2,3 % en los acumuladores. Esta tasa es superior al 1,8 % de 2024, atribuida a la mayor disponibilidad de cargadores de CC (corriente continua). nnLas cargas rápidas por encima de 100 kW se identificaron como el principal factor que acelera el desgaste, llegando hasta el 3 % por año en vehículos con uso frecuente de esta opción. En contraste, las cargas con enchufe de CA (corriente alterna) provocaron una pérdida de capacidad de aproximadamente el 1,5 %. «Nuestros últimos datos indican que la durabilidad aún supera los ciclos de reemplazo normalmente previstos para flotas. El principal cambio, no obstante, es que los hábitos de carga impactan ahora directamente en las tasas de degradación, abriendo la posibilidad de reducir riesgos a largo plazo con estrategias más inteligentes», afirma Charlotte Argue, directora senior de movilidad sostenible en Geotab. nnEl clima también afecta la longevidad: en regiones cálidas, la degradación es 0,4 puntos porcentuales superior a la de zonas de temperatura moderada. Además, mantener la batería cerca del 100 % o del mínimo durante periodos prolongados incrementa el desgaste. Teniendo en cuenta una garantía típica de ocho años, las baterías deben conservar entre el 80 % y el 85 % de su capacidad original. Por ejemplo, un coche de 2025 con 400 km de autonomía seguiría recorriendo unos 320 km en 2032. «La integridad de la batería se mantiene alta incluso con los avances en carga rápida y mayor intensidad de uso de los vehículos», concluye Argue. nnEl estudio refuerza que, pese a los desafíos, los acumuladores eléctricos muestran una solidez superior a las expectativas iniciales, alentando prácticas de carga más conscientes para maximizar su vida útil.