Aproximadamente el 65 por ciento de la superficie de Titán, la luna de Saturno, consiste en llanuras uniformes y planas que probablemente estén recubiertas por hasta un metro de material orgánico esponjoso proveniente de su atmósfera. Los investigadores que analizaron los datos de radar de la sonda Cassini de la NASA proponen un modelo de superficie de dos capas. Este hallazgo podría orientar futuras misiones a la brumosa luna.
Titán, la luna más grande de Saturno, presenta vastas extensiones de terreno extrañamente liso que cubren aproximadamente el 65 por ciento de su superficie. Un nuevo análisis de las observaciones de radar de la nave espacial Cassini, que orbitó Saturno entre 2004 y 2017, revela que estas llanuras están cubiertas por una capa porosa de partículas orgánicas que cayeron de la densa y brumosa atmósfera de Titán como si fuera nieve, según Alexander Hayes de la Universidad de Cornell y sus colegas. La capa, que podría tener desde unos centímetros hasta un metro de espesor, se asienta sobre un suelo más sólido y ha sido moldeada por la lluvia, el viento y la erosión a lo largo del tiempo. Hayes señaló que los modelos de radar estándar utilizados para cuerpos como la Luna de la Tierra o Venus no funcionan en Titán. "Titán es una bestia diferente en cuanto a las propiedades de dispersión de radar de la superficie", afirmó. Las ondas de radar rebotaron de una manera que sugiere una cubierta suave y de baja densidad sobre un terreno sólido, donde los compuestos orgánicos de la atmósfera se compactan después de depositarse. Este descubrimiento ayuda a comprender el clima dinámico y la evolución de la superficie de Titán. La misión Dragonfly de la NASA, cuyo lanzamiento está programado para 2028 y su llegada para 2034, medirá directamente estas capas, un paso esencial para el diseño de futuros módulos de aterrizaje en la luna. La investigación aparece en el Journal of Geophysical Research: Planets.