La administración Trump ha ordenado que una planta de carbón en Colorado permanezca en reserva ante alegaciones de una emergencia energética. Esta decisión afecta a la Unidad 1 de Craig Station, programada para cierre a fin de año, pese a evaluaciones estatales que la consideran innecesaria para la fiabilidad de la red. La medida pone de manifiesto los esfuerzos continuos por apuntalar el carbón en medio de desafíos económicos y ambientales.
El martes, el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, ordenó que una unidad de Craig Station en Colorado permanezca disponible, citando una escasez de capacidad de generación como base de la orden de emergencia. El Departamento de Energía afirmó: «El suministro fiable de energía de la planta de carbón es esencial para mantener estable la red eléctrica de la región». Sin embargo, la Comisión de Servicios Públicos de Colorado había concluido previamente que «la Unidad 1 de Craig no es necesaria para fines de fiabilidad o adecuación de recursos», según un análisis del Colorado Sun.
La orden, emitida bajo la Ley Federal de Energía Eléctrica, no obliga a producir electricidad, pero exige que la unidad esté lista para posibles déficits. Operar la planta podría incumplir las regulaciones de Colorado sobre contaminación atmosférica y emisiones de gases de efecto invernadero. Los costes de mantenimiento recaerán en los usuarios locales, que habían previsto el cierre.
Esta acción se enmarca en un patrón de la administración Trump, que ha declarado 16 emergencias energéticas en el último año, superando el total desde 2008 hasta 2024. La justificación de una demanda futura anticipada plantea dudas sobre el cumplimiento de los criterios de emergencia de la Ley, que abordan aumentos o escaseces repentinos y exigen minimizar el daño ambiental alineándose con la legislación.
La generación con carbón sigue siendo costosa, solo por detrás de la nuclear, y conlleva graves riesgos sanitarios por muertes vinculadas a la contaminación y residuos tóxicos. Se acumulan los recursos legales: varios estados y grupos ambientalistas han demandado, alegando abuso de poderes mediante renovaciones indefinidas, como ocurrió con una planta en Michigan que se mantuvo abierta más allá de su justificación inicial veraniega.
Las otras dos unidades de Craig Station están previstas para cierre en 2028, lo que resalta los planes de jubilación escalonada de la planta, ahora alterados por la intervención federal.