Un nuevo estudio demuestra que los chimpancés comparten la atracción humana por los cristales, lo que sugiere que este comportamiento se remonta al menos a seis millones de años. Los investigadores descubrieron que los animales preferían los cristales sobre las piedras comunes y los examinaban con atención.
Los arqueólogos han encontrado cristales en yacimientos antiguos con restos de Homo que datan de hace 780.000 años. Estas piedras no mostraban signos de haber sido utilizadas como herramientas u ornamentos, lo que plantea dudas sobre su atractivo.
Científicos de la Fundación Rainfer en España pusieron a prueba este interés con chimpancés enculturados. Los animales seleccionaron rápidamente los cristales de entre montones de guijarros y estudiaron su transparencia y forma durante horas.
El autor principal, el profesor Juan Manuel García-Ruiz, señaló que la respuesta de los chimpancés fue fuerte y natural. Una chimpancé llamada Sandy incluso separó los cristales de los guijarros y se los llevó consigo.
Los hallazgos apuntan a la transparencia y a la forma geométrica como factores clave. García-Ruiz concluyó que la sensibilidad hacia los cristales tiene profundos orígenes evolutivos compartidos con los seres humanos.