Una nueva investigación indica que fueron los humanos, y no un glaciar, quienes probablemente transportaron la piedra del altar hasta Stonehenge desde el noreste de Escocia. El monolito de arenisca de 6 toneladas recorrió unos 750 kilómetros hasta su ubicación actual en el centro del monumento.
Un estudio publicado en el Journal of Quaternary Science analizó los patrones de flujo de hielo durante el último periodo glacial. Los investigadores, dirigidos por Anthony Clarke de la Universidad de Curtin, descubrieron que el hielo del noreste de Escocia se desplazaba principalmente hacia el norte, con flujos hacia el sur limitados que depositaban material en el Dogger Bank, bajo el mar del Norte. La piedra del altar ha estado en Stonehenge durante unos 4500 años. Su composición química coincide con la de las rocas de la cuenca Orcadiense, lo que confirma el origen lejano identificado por primera vez en 2024. Clarke señaló que otras grandes piedras del lugar fueron trasladadas por personas a distancias más cortas. Afirmó que los constructores tenían capacidad para un transporte más largo, añadiendo que el proyecto fue un esfuerzo plurianual similar al de las pirámides. Los hallazgos hacen del transporte humano la explicación más plausible, aunque se desconoce la fuente exacta de la cantera.