Investigadores de la Universidad de Oxford han descubierto que caminar erguido y poseer cerebros más grandes probablemente impulsaron la marcada preferencia por la mano derecha observada en los humanos modernos. Los hallazgos provienen de un análisis de especies de primates y homininos extintos.
Un equipo dirigido por el Dr. Thomas A. Püschel examinó datos de 2025 monos y simios de 41 especies. Utilizaron modelos bayesianos para evaluar factores como el tamaño del cerebro y la proporción entre la longitud del brazo y la pierna, un marcador del movimiento bípedo. Una vez que se incluyeron estos rasgos, los humanos dejaron de destacar como una excepción evolutiva entre los primates.