Tres monos rhesus equipados con interfaces cerebro-computadora navegaron por entornos virtuales usando solo sus pensamientos. Los investigadores implantaron alrededor de 300 electrodos en áreas de la corteza motora y premotora para permitir este control. Los experimentos tienen como objetivo mejorar el control intuitivo para personas con parálisis.
Peter Janssen y sus colegas de la KU Leuven en Bélgica implantaron interfaces cerebro-computadora en tres monos rhesus. Cada mono recibió tres matrices de 96 electrodos, sumando un total de aproximadamente 300, colocados en la corteza motora primaria, la corteza premotora dorsal y la corteza premotora ventral. Estas áreas están relacionadas con la ejecución del movimiento y la planificación de alto nivel. Un modelo de inteligencia artificial decodificó las señales neuronales para dirigir avatares de realidad virtual en un monitor 3D que los monos observaban. Los animales controlaron una esfera a través de paisajes virtuales, avatares de monos animados desde una perspectiva de tercera persona similar a los videojuegos, e incluso navegaron por edificios virtuales abriendo puertas y moviéndose entre habitaciones. Janssen describió el método como más intuitivo que las interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés) anteriores, que a menudo requieren imaginar acciones físicas específicas como el movimiento de los dedos. “Por supuesto, no podemos preguntarle a estos monos, pero creemos que es una forma más intuitiva de controlar una computadora, básicamente”, dijo Janssen. Señaló que los usuarios de los sistemas actuales a veces comparan el proceso con “intentar mover las orejas”, una habilidad que puede tomar semanas dominar. Janssen cree que este enfoque podría ayudar a los humanos con parálisis a navegar por mundos virtuales o sillas de ruedas de manera más natural, aunque las ubicaciones de los implantes en humanos requieren más estudio. “Se necesita un poco de trabajo para saber exactamente dónde implantar a un humano... Pero una vez que lo descubramos, debería ser posible. De hecho, debería ser más fácil porque puedes explicarle al humano lo que se supone que debe hacer”, añadió. Andrew Jackson, de la Universidad de Newcastle, elogió la capacidad de los monos para adaptar el control a través de diferentes puntos de vista y contextos, sugiriendo que los implantes aprovechan las representaciones abstractas del movimiento en el cerebro. Los hallazgos aparecen en la revista Science Advances.