China ha completado con éxito una prueba de seguridad crucial para su nave espacial Mengzhou, un paso importante en los preparativos para una misión lunar tripulada en 2030. La prueba incluyó el primer vuelo del cohete Long March-10 desde Hainan. La nave no tripulada se separó poco después del lanzamiento y amerizó en el océano en el lugar designado.
China ha completado con éxito una prueba de seguridad crucial para la nave espacial Mengzhou y ha lanzado un cohete de nueva generación como parte de los preparativos para una misión lunar tripulada. El programa espacial chino ya había realizado una prueba de seguridad a nivel de suelo en junio, pero la prueba más reciente estaba diseñada para verificar que los tripulantes pudieran escapar después del despegue. La prueba también incluyó el primer vuelo de un cohete portador Long March-10, que se está desarrollando para lanzar astronautas chinos a la Luna. La nave no tripulada despegó del Centro de Lanzamiento de Satélites de Wenchang en la isla sureña de Hainan a bordo de un cohete de prueba prototipo Long March-10 a las 11 de la mañana del miércoles. Según la Corporación China de Ciencia y Tecnología Aeroespacial (CASC), la nave Mengzhou se separó del cohete poco después del lanzamiento, antes de amerizar en el océano en su lugar de aterrizaje designado. La exitosa prueba de seguridad es un gran avance para los planes del país de poner astronautas en la Luna para finales de la década.