Durante una visita a un piso en Kungsholmen, Estocolmo, los posibles compradores expresan sus dudas sobre las nuevas normas hipotecarias que entrarán en vigor el 1 de abril. Muchos creen que estas flexibilizaciones beneficiarán más a los bancos que a los compradores y que provocarán un aumento de los precios. Es el último domingo de visitas antes de que se produzcan los cambios.
Domingo 29 de marzo, el último domingo de visitas antes de que entren en vigor las nuevas normas hipotecarias. En Kungsholmen, Estocolmo, varias parejas se reúnen para ver un apartamento en la cuarta planta. Los posibles compradores preguntan al agente Tolgay Erdinc, de Länsförsäkringar, sobre reformas, fechas de posesión y ofertas.
Simon Karlsson, que acude con su pareja, no ve beneficios en las normas. "Claro, puedes pagar una entrada menor, pero no creo que sea positivo para nadie", afirma. "Creo que te metes en un lío".
Sara Tegström y Calle Göransson buscan su primer hogar compartido, pero no planean pedir prestado hasta el 90 por ciento. "No creo que las normas beneficien mucho a los compradores, porque pienso que el mercado subirá en consecuencia. Así que, principalmente, creo que beneficiarán a los bancos que pueden prestar más dinero", comenta Calle Göransson. Él valora la amortización: "Es gratificante amortizar".
Tolgay Erdinc señala un aumento en la demanda de apartamentos más pequeños, como los de una habitación. "Los compradores primerizos... han hecho los cálculos con mucho cuidado", comenta. Los compradores con experiencia se ven menos afectados debido a que cuentan con depósitos mayores.
Las nuevas normas aumentan el límite hipotecario del 85 al 90 por ciento del valor de la propiedad, reduciendo el pago inicial al 10 por ciento. Se elimina el requisito de amortización más estricto para préstamos superiores a 4,5 veces los ingresos anuales. La iniciativa proviene del gobierno para facilitar el acceso de más personas al mercado inmobiliario.