La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y la Agencia Europea del Medicamento han aprobado el lenacapavir como profilaxis preexposición (PrEP) para personas no infectadas en riesgo elevado. Este medicamento antirretroviral se administra mediante inyecciones subcutáneas cada seis meses, ofreciendo una alternativa a las píldoras diarias. La Organización Mundial de la Salud respalda su uso en estrategias integrales de prevención.
El lenacapavir, desarrollado por Gilead Sciences, es un inhibidor de la cápside del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que interfiere en su ciclo de replicación. Al desestabilizar la estructura que protege el material genético del virus, bloquea su capacidad de multiplicarse y propagarse en el organismo. Esta acción directa lo diferencia de tratamientos tradicionales que inhiben enzimas, y lo posiciona como una opción prometedora para la prevención.
Autorizado recientemente en Estados Unidos y varios países de la Unión Europea, el medicamento está indicado para personas mayores de 12 años con riesgo elevado de infección, como trabajadores sexuales o parejas serodiscordantes. A diferencia de la PrEP convencional, que requiere una pastilla diaria desde 2019, el lenacapavir solo necesita dos inyecciones al año, mejorando la adherencia terapéutica y reduciendo el abandono en grupos vulnerables.
Estudios clínicos preliminares han demostrado una reducción casi total del riesgo de infección, con pocos casos entre miles de participantes. La OMS ha incorporado el lenacapavir en sus directrices, recomendándolo como una "muy buena opción" para contextos con acceso limitado a tratamientos diarios, según su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Aunque no es una vacuna —ya que no genera inmunidad duradera ni estimula anticuerpos—, ofrece protección continua mientras está presente en el cuerpo.
Esta aprobación representa un avance significativo en la lucha contra el VIH, que debilita el sistema inmune al atacar linfocitos CD4, potencialmente llevando al sida si no se previene. Especialistas destacan beneficios como mayor privacidad, facilidad para jóvenes y comunidades con barreras sanitarias, y eliminación de olvidos en dosis diarias.