En las Antillas, el sargazo está asfixiando manglares y praderas de fanerógamas marinas, haciendo estos espacios inhabitables para la fauna y la flora. Una investigación de la Universidad de las Antillas destaca el grave impacto de estas algas pardas en la biodiversidad, tras una solicitud de 2025 de la prefectura de Guadalupe. Este problema, intensificado desde 2011, se debe al cambio climático y a los cambios en las corrientes oceánicas.
Sargazo, algas pardas invasoras, representa una plaga importante para las islas del Caribe y las costas norteamericanas. Provocan irritaciones oculares y respiratorias en las poblaciones expuestas a gases tóxicos como el sulfuro de hidrógeno y el amoníaco liberados por estas esteras en descomposición.
Desde 2011, su proliferación se ha intensificado debido a cambios en las corrientes oceánicas, la disrupción climática y el aumento de la temperatura del mar. En 2025, la prefectura de Guadalupe encargó a biólogos marinos de la Universidad de las Antillas evaluar los efectos en la biodiversidad.
Los hallazgos iniciales muestran que los manglares y las praderas de fanerógamas marinas –estas formaciones vegetales submarinas vitales como refugios y fuentes de alimento para muchas especies– están gravemente alterados. «En general, las bacterias que descomponen el sargazo cuando llega a las costas consumen todo el oxígeno, haciendo el espacio inhabitable para la fauna y la flora», resume Charlotte Dromard, lectora-investigadora en biología marina de la universidad.
Estas observaciones destacan la necesidad de comprender mejor las consecuencias para ecosistemas cruciales, ya que los impactos en los entornos naturales permanecen en parte inexplorados.