Un patógeno misterioso está causando muertes masivas en poblaciones de erizos de mar en todo el mundo, con impactos graves en las Islas Canarias. La especie Diadema africanum, que pasta en arrecifes, ha alcanzado mínimos históricos, amenazando los ecosistemas marinos. Los científicos informan de reproducción detenida y riesgos de casi extinción en las áreas afectadas.
Los erizos de mar como Diadema africanum actúan como ingenieros clave de ecosistemas en aguas subtropicales y tropicales, pastando algas marinas y fanerógamas para proteger corales y algas calcificantes, al tiempo que proporcionan alimento a diversas especies marinas. Sin embargo, el crecimiento poblacional descontrolado, impulsado por la sobrepesca de depredadores y el calentamiento global, ha llevado previamente a 'desiertos de erizos': fondos marinos devastados desprovistos de vida vegetal. En las Islas Canarias, los números de D. africanum habían aumentado desde mediados de los años 60, lo que motivó esfuerzos infructuosos de control biológico de 2005 a 2019. La situación se invirtió drásticamente en febrero de 2022, cuando comenzaron las mortalidades masivas frente a La Palma y La Gomera en el oeste del archipiélago. El brote se extendió hacia el este a lo largo del año, con erizos infectados que mostraban actividad reducida, movimientos erráticos, falta de respuesta a estímulos y eventual pérdida de carne y espinas. Este evento recuerda incidentes anteriores: en 2008 y 2018, enfermedades mataron alrededor del 93% de la especie frente a Tenerife y La Palma, y el 90% cerca de Madeira, con alguna recuperación después de 2008. A diferencia de antes, la crisis de 2022 no vio recuperación, seguida de una segunda ola de mortalidad en 2023. Muestreos en 76 sitios de las siete islas principales desde el verano de 2022 hasta 2025 revelaron abundancias en mínimos históricos, incluyendo un declive del 74% en La Palma y del 99,7% en Tenerife desde 2021. La reproducción se ha colapsado, particularmente en la costa este de Tenerife. Trampas en septiembre de 2023 capturaron pocas larvas durante el pico de desove, y no aparecieron juveniles en muestreos de enero de 2024. 'Nuestros análisis mostraron que la abundancia actual de D. africanum en las Islas Canarias está en un mínimo histórico, con varias poblaciones acercándose a la extinción local', dijo Iván Cano, estudiante de doctorado en la Universidad de La Laguna. Las mortalidades coinciden con eventos similares en el Caribe, el Mediterráneo, el Mar Rojo, el Mar de Omán y el oeste del océano Índico. Los culpables sospechosos incluyen ciliados escuticociliados como Philaster o amebas como Neoparamoeba branchiphila, posiblemente vinculados a actividad de olas inusual o transporte vía corrientes y navegación. 'Informes de otros lugares sugieren que la mortalidad de 2022-2023 en las Islas Canarias fue otro paso en una pandemia marina más amplia, con graves consecuencias para estos pastadores clave de arrecifes', concluyó Cano. El patógeno sigue sin identificarse, y aunque el sudeste asiático y Australia se han librado hasta ahora, no se puede descartar una mayor propagación.