Un nuevo estudio revela que permitir que las poblaciones de peces de arrecifes de coral sobrepescados se recuperen podría incrementar los rendimientos sostenibles de mariscos en casi un 50 por ciento, proporcionando potencialmente millones de comidas adicionales al año. Liderado por investigadores del Smithsonian Tropical Research Institute, los hallazgos destacan el papel de la conservación marina en la lucha contra el hambre, especialmente en regiones como África y el sudeste asiático. La investigación, publicada en los Proceedings of the National Academy of Sciences, enfatiza la conexión entre la recuperación de los arrecifes y la mejora nutricional en países vulnerables.
La población mundial alcanza los 8.300 millones de personas, con millones enfrentando inseguridad alimentaria. Científicos del Smithsonian Tropical Research Institute (STRI) en Panamá han explorado cómo los arrecifes de coral podrían contribuir más a la seguridad alimentaria. Su estudio, liderado por Jessica Zamborain-Mason de la King Abdullah University of Science and Technology (KAUST), analizó datos de peces de arrecifes de lugares como República Dominicana, Panamá, Jamaica, Kenia, Mauricio, Omán, Madagascar, Filipinas e Indonesia.
Los arrecifes sobrepescados producen actualmente mucho menos marisco de lo que podrían. Al reconstruir las poblaciones de peces a niveles sostenibles, los investigadores estiman un aumento de casi el 50 por ciento en la producción de pescado. Esto podría generar de 20.000 a 162 millones de porciones adicionales de pescado sostenible por país al año, cumpliendo con las ocho onzas recomendadas por semana para millones de personas.
"Nuestro estudio cuantifica cuánto se está perdiendo por tener comunidades de peces de arrecifes sobrepescados en términos de provisión de alimentos y, a su vez, cuánto se podría ganar al reconstruir las poblaciones de peces de arrecifes y gestionarlas a niveles sostenibles", explicó Zamborain-Mason.
Los beneficios serían mayores en áreas propensas al hambre. "Existe una correlación positiva entre el potencial aumento en el número de porciones de pescado con la recuperación de las poblaciones y su índice global de hambre. Por lo tanto, los países con índices de malnutrición más altos podrían beneficiarse más de las poblaciones de peces de arrecifes recuperadas", dijo el científico del STRI Sean Connolly.
Los plazos de recuperación varían de seis a 50 años, dependiendo del agotamiento actual y las regulaciones pesqueras. Lograrlo requiere una gestión efectiva, medios de vida alternativos para las comunidades y apoyo internacional. "Nuestros hallazgos también refuerzan que el monitoreo y gestión efectiva de las pesquerías de arrecifes tiene beneficios sustanciales y medibles más allá de la conservación ambiental; tiene implicaciones para la seguridad alimentaria y la salud pública", añadió Zamborain-Mason.
El estudio subraya cómo la restauración oceánica puede abordar tanto necesidades ecológicas como humanas, convirtiendo la conservación en una herramienta contra el hambre global.