Estudio explica malas decisiones repetidas por señales ambientales

Nueva investigación muestra que vistas y sonidos cotidianos pueden atrapar a algunas personas en elecciones perjudiciales al influir en sus cerebros mediante aprendizaje asociativo. Aquellos altamente sensibles a estas señales luchan por actualizar sus respuestas cuando los resultados se vuelven negativos, llevando a un comportamiento riesgoso persistente. Los hallazgos, liderados por Giuseppe di Pellegrino en la Universidad de Bolonia, destacan implicaciones para adicciones y ansiedad.

Las personas absorben información de su entorno, como detalles visuales y ruidos de fondo, que el cerebro vincula a resultados esperados mediante aprendizaje asociativo. Este mecanismo suele ayudar a tomar decisiones más rápidas e inteligentes en la vida diaria. Sin embargo, varía entre individuos, con algunos que dependen en gran medida de estas señales ambientales para guiar sus acciones.

Para quienes padecen trastornos compulsivos, adicciones o ansiedad, estas señales pueden superar la elección racional, impulsando hacia o alejando de ciertos estímulos incluso cuando resulta en daño. Giuseppe di Pellegrino, de la Universidad de Bolonia, lideró un estudio sobre esta toma de decisiones maladaptativa, en la que consecuencias negativas repetidas no disuaden elecciones pobres. Publicado en The Journal of Neuroscience, el estudio revela grandes diferencias en la dependencia de señales: algunas personas se apoyan fuertemente en elementos visuales y sonoros, mientras que otras no.

Un problema clave surge en los altamente dependientes de señales: cuando estas cambian para indicar resultados más riesgosos, estos individuos a menudo fallan en adaptarse. Sus cerebros resisten la actualización de asociaciones antiguas, tratando las situaciones como inalteradas pese a evidencia clara. Esta rigidez fomenta decisiones desventajosas continuas, como la repetición de patrones dañinos.

El equipo atribuye esto a una sensibilidad elevada a las señales junto con una revisión deteriorada de los valores aprendidos, lo que puede subyacer a comportamientos persistentes en adicciones, compulsiones y ansiedad. Futuros trabajos explorarán estos rasgos en grupos de pacientes para aclarar los vínculos entre respuestas a señales y dichas condiciones. El estudio, titulado 'Reduced Pavlovian value updating alters decision-making in sign-trackers', aparece en la edición de 2025 de la revista.

Artículos relacionados

Child struggling with math errors, brain scan overlay revealing weaker activity in adaptation regions, Stanford study illustration.
Imagen generada por IA

Stanford study links some children’s math struggles to difficulty learning from mistakes

Reportado por IA Imagen generada por IA Verificado por hechos

A Stanford-led study suggests that some children who struggle in math may have trouble adjusting their approach after errors during number-comparison tasks, rather than having only a core difficulty with numbers. Using brain imaging and computational modeling, researchers reported weaker activity in brain regions involved in monitoring performance and adapting behavior, patterns that also helped predict which children were more likely to struggle.

Researchers at the University of Technology Sydney report that inducing localized inflammation in a striatal region involved in action selection pushed rats toward more goal-directed, outcome-sensitive behavior rather than automatic habits. The team traced the effect to disrupted astrocyte function, a finding they say could inform future approaches to compulsive disorders such as OCD and addiction.

Reportado por IA

Researchers have discovered that psychedelic substances suppress visual processing in the brain, leading to hallucinations by drawing on memory fragments. The study, conducted using advanced imaging on mice, shows how slow brain waves shift perception toward internal recall. These findings could inform therapies for depression and anxiety.

Astrocytes—star-shaped glial cells long cast mainly as support staff for neurons—appear to actively shape how fear memories are learned, recalled and weakened, according to a mouse study published in Nature. The work suggests these cells help sustain the neural activity patterns that underlie fear expression, a finding that researchers say could eventually inform new approaches to anxiety-related disorders.

Reportado por IA

Researchers have uncovered a neural signal involving the TRPV4 molecule that tells the brain when scratching an itch has provided enough relief. Experiments in mice showed that without this signal, scratching episodes become prolonged even as overall frequency drops.

Este sitio web utiliza cookies

Utilizamos cookies para análisis con el fin de mejorar nuestro sitio. Lee nuestra política de privacidad para más información.
Rechazar