Una nueva investigación del MIT revela que cuando las personas privadas de sueño experimentan lapsos de atención, sus cerebros activan ondas de líquido cefalorraquídeo para eliminar desechos, imitando un proceso similar al sueño. Esta compensación interrumpe el enfoque temporalmente, pero puede ayudar a mantener la salud cerebral. Los hallazgos, publicados en Nature Neuroscience, destacan la respuesta adaptativa del cerebro ante el descanso perdido.
Todos hemos sentido la niebla del agotamiento después de una mala noche de sueño, con el enfoque divagando y las reacciones ralentizándose. Un reciente estudio del MIT descubre el mecanismo neurológico detrás de estos lapsos, mostrando que el cerebro inicia un proceso de limpieza normalmente reservado para el sueño. Dirigido por Laura Lewis, profesora asociada del Instituto de Ingeniería Médica y Ciencia del MIT, la investigación involucró a 26 voluntarios probados dos veces: una después de privación de sueño y otra después de un sueño reparador. Los participantes realizaron tareas de atención dentro de un escáner fMRI mientras llevaban un gorro EEG, con monitoreo adicional de la frecuencia cardíaca, la respiración y el tamaño de la pupila. En pruebas visuales, presionaban un botón cuando una cruz en la pantalla se convertía en un cuadrado; en pruebas auditivas, respondían a sonidos. Los participantes privados de sueño mostraron reacciones más lentas y omitieron señales con más frecuencia. Durante estos fallos, el líquido cefalorraquídeo (LCR) fluía hacia afuera del cerebro y luego regresaba cuando la atención se recuperaba. Este movimiento de fluido, que elimina la acumulación de desechos diarios, ocurre típicamente de manera rítmica durante el sueño, como se observó en un estudio previo de 2019 del equipo de Lewis. «Si no duermes, las ondas de LCR comienzan a intruirse en la vigilia donde normalmente no las verías. Sin embargo, vienen con un costo en atención, donde la atención falla durante los momentos en que tienes esta onda de flujo de fluido», explicó Lewis. Los lapsos también involucraron cambios corporales: la respiración y el ritmo cardíaco se ralentizaban, y las pupilas se contraían unos 12 segundos antes del flujo de LCR. La autora principal, Zinong Yang, sugirió: «El sistema de fluidos de tu cerebro está tratando de restaurar la función empujando al cerebro a alternar entre estados de alta atención y alto flujo». Estas ideas apuntan a un sistema unificado que vincula la atención, la dinámica de fluidos y los procesos fisiológicos, posiblemente involucrando el sistema noradrenérgico. Aunque no identifica el circuito exacto, el estudio subraya el rol del sueño en el mantenimiento cerebral y los costos de la privación.