Investigadores de la Universidad Concordia han descubierto que las personas parpadean menos cuando se concentran en el habla en medio de ruido de fondo, lo que resalta un vínculo entre el comportamiento ocular y el esfuerzo cognitivo. Este patrón persiste independientemente de las condiciones de iluminación, lo que sugiere que está impulsado por demandas mentales en lugar de factores visuales. Los hallazgos, publicados en Trends in Hearing, podrían ofrecer una forma sencilla de medir la función cerebral durante tareas de escucha.
El parpadeo, un reflejo automático como la respiración, juega un papel sutil en la forma en que el cerebro procesa la información, según un nuevo estudio de la Universidad Concordia. Publicado en la revista Trends in Hearing en 2025, la investigación explora cómo los parpadeos oculares se relacionan con los procesos cognitivos, particularmente en la filtración del habla en entornos ruidosos.
El estudio involucró a casi 50 participantes adultos en una sala insonorizada, donde escucharon oraciones cortas a través de auriculares mientras observaban una cruz fija en una pantalla. Gafas de seguimiento ocular registraron los parpadeos a medida que variaban los niveles de ruido de fondo, creando relaciones señal-ruido desde silencioso hasta altamente distractivo. Las tasas de parpadeo cayeron significativamente durante las oraciones mismas, especialmente cuando el ruido hacía la comprensión más difícil, en comparación con los períodos antes y después de la reproducción.
"Queríamos saber si el parpadeo se veía afectado por factores ambientales y cómo se relacionaba con la función ejecutiva", dijo la autora principal Pénélope Coupal, estudiante de Honors en el Laboratorio de Audición y Cognición. "Por ejemplo, ¿hay un momento estratégico para los parpadeos de una persona para no perderse lo que se dice?"
Un segundo experimento probó variaciones de iluminación —habitaciones oscuras, medianas y brillantes— con niveles de ruido similares. El patrón de supresión del parpadeo permaneció consistente, indicando la carga cognitiva, no la exposición a la luz, como el factor impulsor. Los participantes variaron ampliamente en las tasas de parpadeo basal, de 10 a 70 veces por minuto, pero la tendencia fue estadísticamente significativa.
"No parpadeamos al azar", señaló Coupal. "De hecho, parpadeamos sistemáticamente menos cuando se presenta información saliente."
El coautor Mickael Deroche, profesor asociado en el Departamento de Psicología, enfatizó las implicaciones: "Nuestro estudio sugiere que el parpadeo está asociado con la pérdida de información, tanto visual como auditiva. Presumiblemente por eso suprimimos el parpadeo cuando llega información importante."
A diferencia de trabajos previos que descartaban los parpadeos en favor de medidas de dilatación pupilar, esta investigación los trata como indicadores de esfuerzo mental. Yue Zhang también contribuyó al artículo, titulado "Reduced Eye Blinking During Sentence Listening Reflects Increased Cognitive Load in Challenging Auditory Conditions." Los autores proponen los parpadeos como una herramienta de bajo esfuerzo para evaluar la cognición en laboratorios y escenarios cotidianos, con trabajo en curso para mapear la pérdida de información durante los parpadeos liderado por la investigadora postdoctoral Charlotte Bigras.