Un estudio liderado por la Universidad Diego Portales muestra que el 79% de los chilenos se interesa en temas científicos, pero persisten desigualdades por ingresos, edad y género. Mientras el 92% de los hogares con ingresos superiores a $1,5 millones expresa alto interés, esta cifra cae al 75% en aquellos con menos de $500 mil. Los resultados destacan la necesidad de reducir brechas en el acceso al conocimiento científico.
El informe 'Percepciones y hábitos de consumo de información de ciencia en Chile', dirigido por la académica Macarena Peña y Lillo de la Escuela de Periodismo de la UDP, en colaboración con la Universidad Andrés Bello, la U. de Antofagasta y el Instituto Antártico Chileno, analizó el interés ciudadano por la ciencia mediante una encuesta a más de 2.000 personas entre 18 y 85 años. La muestra, con edad promedio de 39,5 años y 53,4% de mujeres, reveló un 79% de interés o muy interesado en temas científicos, especialmente en ciencias médicas y de la salud, ingeniería, tecnología y ciencias naturales, mientras que las agrícolas y veterinarias generan menor atención.
Sin embargo, las brechas socioeconómicas son marcadas: 'El 92% de las personas en el grupo de alto ingreso (más de $1,5 millones mensuales) expresa un alto interés en la ciencia, en comparación con el 75% en el grupo de menores ingresos (menos de $500.000)', explicó Peña y Lillo. Esto afecta no solo el interés, sino la confianza en instituciones científicas, con uno de cada cuatro hogares de bajos ingresos sin interés en el conocimiento científico.
El consumo se da principalmente vía buscadores como Google, YouTube, documentales y TV especializada. Diferencias por edad muestran que adultos mayores (66-85 años) tienen 90% de interés, versus 75% en jóvenes (18-25), aunque estos últimos consumen más en redes como Instagram y TikTok. Los hombres reportan mayor interés que las mujeres. En grupos focales en Antofagasta y Punta Arenas, se mencionaron divulgadores como José Maza, Tere Paneque y Cristina Dorador, pero Peña y Lillo advirtió: 'La democratización del acceso a la información científica a través de las redes sociales trae consigo el riesgo de la proliferación de discursos no validados científicamente'.
Los hallazgos plantean desafíos para fortalecer la presencia territorial de la ciencia y mejorar canales de comunicación en un ecosistema mediático fragmentado, promoviendo un acceso equitativo al conocimiento.