Katie Wells, fundadora de Wellness Mama, comparte un método simple de vapor facial con hierbas para abrir los poros, hidratar la piel y reducir las imperfecciones. La técnica utiliza hierbas comunes de la despensa y evita los vaporizadores comerciales de plástico. Se basa en beneficios tradicionales de las plantas respaldados por estudios.
Katie Wells, consultora certificada en nutrición y fundadora de Wellness Mama, aboga por rutinas de cuidado de la piel naturales en su última publicación. Con antecedentes en investigación y periodismo, Wells describe el vapor facial de hierbas como una forma accesible de aprovechar los beneficios de las plantas para la rejuvenación de la piel. Publicada el 8 de enero de 2026, la guía enfatiza el uso de hierbas suaves para evitar irritaciones de aceites esenciales fuertes como los de la canela o el orégano. Wells enumera varias hierbas adecuadas para el vapor, cada una con ventajas específicas para la piel. Los pétalos de rosa promueven una piel radiante y juvenil y han demostrado en un estudio de 2015 mejorar la elasticidad, la humedad y reducir las arrugas. La lavanda ofrece propiedades antiinflamatorias para reparar la piel dañada, mientras que la menta estimula la circulación y proporciona vitaminas. La caléndula ayuda en la curación de heridas, y la manzanilla alivia la irritación con su aroma calmante. Otras opciones incluyen consuelda para la reparación de tejidos, equinácea para el acné y el eczema, helicriso —que un estudio de 2020 encontró efectivo contra arrugas e hiperpigmentación cuando se usa en cremas—, cola de caballo rica en sílice para la resiliencia, y limón, cuyo jugo demostró ser más efectivo contra el acné que los tratamientos convencionales en un estudio de 2013. El proceso es sencillo: calentar agua filtrada con las hierbas seleccionadas en una olla en la estufa, luego vaporizar el rostro bajo una toalla para mayor seguridad y eficacia. Wells proporciona una receta de ejemplo usando lavanda, cola de caballo, menta piperita, manzanilla, caléndula y limón en rodajas. Recomienda preparar mezclas de hierbas con antelación por conveniencia y compostar los restos. Este método contrasta con los vaporizadores faciales comerciales, que Wells señala que a menudo están hechos de plástico y no pueden acomodar hierbas sin dañarlas. Wells alienta la experimentación con hierbas disponibles, enfatizando la precaución para prevenir quemaduras o irritaciones. Su publicación incluye referencias a estudios y libros, como The Book of Herbal Wisdom de Matthew Wood y investigaciones sobre los efectos dermatológicos de plantas específicas. Como madre de seis hijos que recurrió a remedios naturales para problemas de salud, Wells posiciona esta práctica como parte de un enfoque más amplio de bienestar respaldado por investigaciones.