Láminas delgadas hechas de placentas humanas secas muestran promesa para ayudar a que las heridas cicatricen con menos cicatrices, según estudios en ratones y pacientes humanos. Estos apósitos, derivados de la membrana amniótica, contienen factores de crecimiento naturales que promueven una mejor recuperación. Los investigadores destacan su potencial para tratar heridas quirúrgicas y crónicas, aunque se necesitan más ensayos clínicos.
El uso de tejido de placenta seca como apósito para heridas se remonta a principios del siglo XX, cuando se aplicaba a quemaduras para minimizar las cicatrices. Las preocupaciones por la transmisión de enfermedades llevaron a su declive, pero los avances en técnicas de esterilización han revivido el interés en este enfoque. Los investigadores procesan la membrana amniótica —la capa más interna de la placenta— recolectada de placentas donadas después de cesáreas programadas. Esta membrana se pela, se liofiliza, se corta en láminas y se esteriliza con radiación, preservando compuestos curativos como factores de crecimiento y proteínas moduladoras inmunes mientras se eliminan los patógenos. El resultado es un material similar a papel de seda adecuado para cubrir heridas. En un estudio dirigido por Geoffrey Gurtner en la University of Arizona, se hicieron incisiones quirúrgicas en las espaldas de ratones anestesiados, utilizando dispositivos para tensar las heridas y retrasar la curación. Las heridas no tratadas formaron cicatrices grandes y abultadas, pero las cubiertas con apósitos de membrana amniótica humana cicatrizaron con cicatrices más delgadas, planas y casi invisibles. El 'privilegio inmunológico' del tejido evitó reacciones adversas en los ratones. Las aplicaciones humanas ya están en marcha, permitidas por la US Food and Drug Administration para heridas quirúrgicas y crónicas, como las causadas por diabetes. Un análisis de junio de 2025 realizado por Ryan Cauley en el Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston examinó los registros médicos de 593 pacientes tratados con estos apósitos para heridas crónicas o quemaduras, comparados con 593 pacientes similares que recibieron otros tratamientos. El grupo de membrana amniótica experimentó menos infecciones y cicatrices hipertróficas. Cauley y sus colegas enfatizaron la necesidad de 'estudios prospectivos y aleatorizados adicionales con períodos de seguimiento extendidos para validar estos hallazgos'. Más allá de la piel, las células placentarias han mostrado potencial para reparar lesiones cardíacas en ratones, como se informó en 2023 por Hina Chaudhry en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai en New York City. Estos desarrollos subrayan el valor terapéutico no explotado de la placenta, que podría transformar el cuidado de heridas y la medicina regenerativa.