Científicos de la Universidad de Basilea informan sobre un modelo tridimensional de médula ósea humana construido enteramente a partir de células humanas. El sistema cultivado en laboratorio replica el nicho endosteal y mantiene la producción de células sanguíneas durante semanas, un paso que podría acelerar la investigación del cáncer de sangre y reducir algunas pruebas en animales.
Investigadores del Departamento de Biomedicina de la Universidad de Basilea y el Hospital Universitario de Basilea afirman que han recreado la complejidad celular de la médula ósea humana utilizando solo células humanas, marcando un hito para un sistema único que captura todos los componentes clave del nicho endosteal, según la universidad. El trabajo se describe en Cell Stem Cell.
El equipo, liderado por el profesor Ivan Martin y el Dr. Andrés García-García, comenzó con un andamio poroso hecho de hidroxiapatita —el mineral presente en los huesos y dientes— e integró células humanas reprogramadas en células madre pluripotentes. Bajo señales de desarrollo guiadas, esas células se diferenciaron en múltiples tipos de células de médula ósea dentro del andamio, produciendo un constructo a macroescala que refleja la arquitectura y diversidad del nicho endosteal.
El modelo mide aproximadamente 8 milímetros de diámetro y 4 milímetros de grosor. Incluye los elementos emblemáticos del nicho cerca de la superficie ósea —vasos sanguíneos, células inmunes, nervios y células óseas— y mantuvo la formación de sangre humana en el laboratorio durante varias semanas, según la Universidad de Basilea y resúmenes relacionados del estudio.
“Hemos aprendido mucho sobre cómo funciona la médula ósea a partir de estudios en ratones”, dijo el profesor Martin. “Sin embargo, nuestro modelo nos acerca más a la biología del organismo humano. Podría servir como complemento a muchos experimentos en animales en el estudio de la formación de sangre en condiciones tanto saludables como enfermas.”
Los investigadores dicen que la plataforma podría apoyar el desarrollo de fármacos y, a largo plazo, permitir versiones específicas para pacientes para probar terapias contra cánceres de sangre. Para aplicaciones de cribado, sin embargo, se necesitará miniaturización. “Para este propósito específico, el tamaño de nuestro modelo de médula ósea podría ser demasiado grande”, señaló el Dr. García-García, agregando que se requieren más refinamientos antes de que las pruebas de alto rendimiento o la selección de tratamientos personalizados sean factibles.