Científicos han diseñado bacterias inspiradas en el adhesivo de las percebes para tratar heridas de la enfermedad inflamatoria intestinal. El enfoque, probado con éxito en ratones, utiliza un 'pegamento vivo' para sellar lesiones intestinales sin los riesgos de los métodos actuales. Los expertos ven potencial, aunque las pruebas en humanos están a años de distancia.
La enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que incluye afecciones como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, surge cuando el sistema inmunitario ataca el intestino, causando inflamación. Los síntomas incluyen diarrea, dolor abdominal severo, pérdida de peso y sangrado en las heces. Los tratamientos estándar involucran fármacos antiinflamatorios como esteroides para controlar los síntomas. Para sangrados persistentes, los médicos suelen insertar pequeñas pinzas metálicas a través del ano para cerrar las heridas, pero este método conlleva riesgos de infecciones y puede agravar el daño. En busca de una alternativa más segura, investigadores liderados por Bolin An en el Instituto de Biología Sintética de Shenzhen en China se han inspirado en las percebes. Estas criaturas marinas utilizan un 'pegote' pegajoso o proteínas cementantes para adherirse a superficies submarinas. El equipo modificó genéticamente una cepa inofensiva de bacterias Escherichia coli para producir dos elementos clave: un fragmento de proteína que promueve la curación de heridas al detectar sangre, y proteínas cementantes derivadas de percebes que forman un sello de 'pegamento vivo' protector. En experimentos, se administró a ratones un químico tóxico para simular la EII, resultando en inflamación, heridas intestinales y pérdida de peso. Los animales recibieron ya sea E. coli no modificada, la versión modificada o una solución salina a través de un tubo insertado por el ano. Después de diez días, los ratones tratados con las bacterias modificadas —todavía presentes en sus intestinos— recuperaron la mayor parte del peso perdido y mostraron tejidos intestinales similares a los de ratones sanos, sin efectos secundarios observados. Resultados similares se obtuvieron cuando las bacterias se administraron en forma de píldora, sugiriendo un potencial administración oral en humanos. «Es definitivamente prometedor y es un enfoque novedoso», comentó Shaji Sebastian de la Universidad de Hull en el Reino Unido. Notó que la curación intestinal y la inflamación en ratones se asemejan estrechamente a los procesos humanos, pero enfatizó la necesidad de pruebas en humanos. Los investigadores planean ensayos en animales más grandes como cerdos para evaluar la retención bacteriana en el intestino. Sebastian estima hasta diez años antes de un uso clínico, ya que estudios extensos deben demostrar eficacia y superioridad sobre las terapias existentes. Los hallazgos aparecen en Nature Biotechnology (DOI: 10.1038/s41587-025-02970-9).