Un nuevo estudio en miles de ratas sugiere que los genes de los compañeros sociales pueden moldear el microbioma intestinal de un individuo a través de microbios compartidos. Los investigadores encontraron influencias genéticas más fuertes al tener en cuenta estos efectos sociales. Los hallazgos destacan formas indirectas en que la genética afecta la salud mediante el intercambio microbiano.
Publicado el 18 de diciembre en Nature Communications, la investigación examinó a más de 4.000 ratas genéticamente únicas de cuatro cohortes alojadas en diferentes instalaciones en EE.UU. Estas condiciones controladas permitieron a los científicos aislar los impactos genéticos en el microbioma intestinal, que consta de billones de microorganismos que ayudan a la digestión y la salud.
El equipo, del Centre for Genomic Regulation en Barcelona y la University of California San Diego, identificó tres regiones genéticas consistentemente vinculadas a bacterias específicas en todos los entornos. El gen St6galnac1, que modifica el moco intestinal con azúcares, se correlacionó con niveles más altos de bacterias Paraprevotella. Los genes mucina, que forman la capa protectora del intestino, se asociaron con bacterias Firmicutes, mientras que el gen Pip, que produce moléculas antibacterianas, se conectó con miembros de la familia Muribaculaceae.
Al modelar efectos genéticos indirectos —donde los genes de una rata influyen en sus compañeras de jaula mediante el intercambio de microbios—, el estudio reveló que los factores sociales amplificaron las influencias genéticas de cuatro a ocho veces para estos vínculos. «No es magia, sino el resultado de influencias genéticas que se derraman hacia otros a través del contacto social. Los genes moldean el microbioma intestinal y descubrimos que no solo importan los nuestros», dijo la autora principal, la Dra. Amelie Baud.
Los resultados sugieren que los genes pueden alterar indirectamente la biología de otros sin transferencia de ADN. En humanos, mecanismos similares podrían subestimar los roles genéticos en problemas de salud como la función inmune o el metabolismo. El St6galnac1 de rata está relacionado con el ST6GAL1 humano, previamente vinculado a Paraprevotella y condiciones como la susceptibilidad al COVID-19 o la nefropatía por IgA. La Dra. Baud señaló: «Probablemente solo hemos descubierto la punta del iceberg».
Trabajos futuros explorarán más a fondo estas interacciones microbio-gen, potencialmente aclarando vínculos con la salud.