Científicos han descubierto que los virus que infectan bacterias enviados a la Estación Espacial Internacional evolucionan de maneras inesperadas en comparación con las condiciones terrestres. En microgravedad, estos virus y sus hospedadores bacterianos experimentan cambios genéticos distintos, lo que podría mejorar tratamientos para infecciones resistentes a fármacos. Los hallazgos, de un estudio a bordo de la ISS, destacan cómo el espacio altera las interacciones microbianas.
Los investigadores expusieron bacterias Escherichia coli a fagos T7 —virus que infectan bacterias— tanto en la Tierra como en el entorno de microgravedad de la Estación Espacial Internacional. El experimento, liderado por Phil Huss de la Universidad de Wisconsin-Madison, reveló que, aunque las infecciones ocurrieron en el espacio tras un retraso inicial, las trayectorias evolutivas divergieron significativamente de las muestras terrestres. El secuenciamiento de genoma completo de las muestras espaciales mostró que los fagos T7 desarrollaron mutaciones que mejoran su infectividad y capacidad para unirse a receptores bacterianos. Mientras tanto, las bacterias E. coli en microgravedad adquirieron alteraciones genéticas que refuerzan las defensas contra los fagos y mejoran la supervivencia en condiciones de ingravidez. Estas diferencias se exploraron más a fondo mediante escaneo mutacional profundo de la proteína de unión al receptor T7, un componente crítico para la infección. Pruebas de seguimiento en la Tierra vincularon estos cambios inducidos por la microgravedad a una mayor efectividad contra cepas de E. coli responsables de infecciones del tracto urinario humano, que normalmente resisten los fagos T7. El estudio, publicado el 13 de enero en PLOS Biology, sugiere que la investigación en el espacio podría descubrir adaptaciones microbianas novedosas con aplicaciones para los viajes espaciales y la salud en la Tierra. Como señalaron los autores: «El espacio cambia fundamentalmente la interacción entre fagos y bacterias: la infección se ralentiza y ambos organismos evolucionan por una trayectoria diferente a la de la Tierra. Al estudiar esas adaptaciones inducidas por el espacio, identificamos nuevas perspectivas biológicas que nos permitieron diseñar fagos con una actividad mucho superior contra patógenos resistentes a fármacos en la Tierra». Este trabajo resalta el valor de la ISS para avanzar en la terapia con fagos, una alternativa prometedora a los antibióticos ante el creciente aumento de la resistencia antimicrobiana.