Un equipo liderado por la Universidad de Otago, con colaboradores en el Instituto de Tecnología de Okinawa, ha resuelto la estructura 3D de Bas63, un bacteriófago que infecta E. coli. Publicado en Science Advances (en línea el 12 de noviembre de 2025; número fechado el 14 de noviembre de 2025), el trabajo detalla características raras de la cola y podría informar el diseño racional de fagos para usos médicos, agrícolas e industriales.
Los investigadores han producido un mapa estructural en profundidad del fago Escherichia JohannRWettstein (Bas63), iluminando cómo su aparato de cola se involucra con las bacterias y cómo los virus relacionados pueden haber evolucionado. El estudio aparece en Science Advances (DOI: 10.1126/sciadv.adx0790) y lista autores de la Universidad de Otago y el Instituto de Tecnología de Okinawa (OIST). Los registros de publicación muestran una liberación en línea el 12 de noviembre de 2025 y una fecha de número del 14 de noviembre de 2025. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
La autora principal, la Dra. James Hodgkinson‑Bean, describió a los bacteriófagos como alternativas “extremadamente emocionantes” a los antibióticos, señalando que “los virus bacteriófagos no son perjudiciales para toda la vida multicelular y pueden dirigirse y matar selectivamente a una bacteria objetivo”, por lo que se estudian cada vez más para la terapia con fagos contra infecciones resistentes a los fármacos. Esos comentarios fueron publicados por la Universidad de Otago y difundidos por ScienceDaily. (otago.ac.nz)
Usando microscopía crioelectrónica, el equipo reconstruyó Bas63 a escala molecular, identificando conexiones raras de bigote-y-cuello entre la cabeza y la cola, proteínas de decoración en los centros de hexámeros en la cápside, y múltiples fibras de cola diversas: características que ayudan a explicar cómo el virus reconoce y ataca a su huésped bacteriano. El comunicado de prensa de OIST y el resumen del artículo destacan estos elementos, incluyendo proteínas de decoración β-tulip y similares a Hoc, así como fibras de cola largas similares a las del fago T4. (oist.jp)
La autora principal, la profesora asociada Mihnea Bostina, dijo que el “plano detallado de un bacteriófago” puede avanzar el diseño racional para aplicaciones que van desde el tratamiento de infecciones hasta combatir biopelículas en el procesamiento de alimentos y sistemas de agua, un comentario que se repite en el anuncio del newsroom de Otago. Los investigadores también enmarcan el trabajo en medio del aumento de la resistencia a los antibióticos y las amenazas a la seguridad alimentaria global por patógenos vegetales. (otago.ac.nz)
Los autores argumentan además que las comparaciones estructurales revelan vínculos evolutivos distantes, incluyendo relaciones entre bacteriófagos y virus herpes que pueden remontarse miles de millones de años: una perspectiva que Hodgkinson‑Bean articuló en el comunicado de la universidad. El artículo subyacente de la revista se centra en la conservación estructural dentro del género Felixounavirus y no data esos vínculos, por lo que la caracterización de la escala temporal se presenta aquí como la interpretación de los investigadores. (otago.ac.nz)
Esta es la segunda estructura completa de fago del grupo en 2025: en abril, miembros del mismo equipo Otago–OIST reportaron la arquitectura a nivel atómico del fago φTE dirigido a patógenos de papa en Nature Communications, trabajo que dicen proporciona una plantilla para diseñar agentes de biocontrol en la agricultura. (pmc.ncbi.nlm.nih.gov)