Científicos de la Universidad McMaster y el Hospital for Sick Children en Canadá han descubierto que los oligodendrocitos, células que normalmente apoyan la función nerviosa, contribuyen al crecimiento del glioblastoma al enviar señales a las células tumorales. Bloquear esta comunicación ralentizó la progresión del tumor en modelos de laboratorio. Los hallazgos sugieren que un fármaco existente para el VIH, el Maraviroc, podría reutilizarse para el tratamiento.
Un equipo dirigido por Sheila Singh en la Universidad McMaster y Jason Moffat en SickKids identificó cómo los oligodendrocitos contribuyen al glioblastoma, el cáncer cerebral más agresivo con opciones de tratamiento limitadas y tiempos de supervivencia cortos. Estas células, que normalmente protegen las fibras nerviosas, alteran su función para favorecer la expansión del tumor a través de una vía de señalización CCL5/CCR5. En modelos de laboratorio, interrumpir esta interacción redujo significativamente el crecimiento tumoral, tal como se detalla en un estudio publicado en Neuron este año. Kui Zhai y Nick Mikolajewicz fueron coautores principales. Singh describió el glioblastoma como un ecosistema: “El glioblastoma no es solo una masa de células cancerosas, es un ecosistema. Al descodificar cómo se comunican estas células entre sí, hemos encontrado una vulnerabilidad que podría ser atacada con un fármaco que ya está en el mercado”. La investigación destaca al Maraviroc, un medicamento aprobado para el VIH que actúa sobre el receptor CCR5, como un candidato potencial para una rápida reutilización. Moffat señaló: “Este hallazgo abre una vía prometedora para explorar si el bloqueo de esta ruta puede acelerar el progreso hacia nuevas opciones de tratamiento para los pacientes”. El trabajo se basa en el artículo de 2024 de ambos autores en Nature Medicine sobre cómo el cáncer explota las vías de desarrollo cerebral y contó con el apoyo de becas de investigación canadienses.