El Niño vinculado a hambrunas en la Europa moderna temprana

Un nuevo estudio revela que los eventos meteorológicos de El Niño contribuyeron a hambrunas en toda Europa entre 1500 y 1800, desencadenando algunas y prolongando otras. Los investigadores encontraron fuertes asociaciones en Europa central e impactos más amplios en los precios en todo el continente. Sin embargo, la agricultura moderna mitiga tales riesgos hoy en día.

El Niño, la fase de calentamiento de la Oscilación del Niño del Sur (ENSO), ha sido conocida desde hace tiempo por alterar los patrones meteorológicos globales, particularmente en regiones limítrofes con el Pacífico. Un análisis reciente de Emile Esmaili en la Universidad de Columbia y colegas extiende esta comprensión a la Europa histórica.

El equipo revisó registros de 160 hambrunas desde 1500 hasta 1800, cruzándolos con datos de ENSO derivados de anillos de árboles. En Europa central, más del 40 por ciento de los inicios de hambrunas coincidieron con períodos de El Niño. Estos eventos trajeron lluvias aumentadas, lo que resultó en una humedad excesiva del suelo que dañó los cultivos y provocó fallos.

Más allá de los inicios, El Niño incrementó la probabilidad anual de hambrunas en curso en un 24 por ciento en nueve regiones europeas. Al examinar los precios de granos y pescado, los investigadores observaron elevaciones sostenidas en los costos de los alimentos durante años posteriores a estos eventos, exacerbando el hambre.

Aunque la causalidad directa fue más clara en las zonas centrales, las repercusiones económicas afectaron a todo el continente. David Ubilava, de la Universidad de Sydney, destaca que la ENSO aún representa riesgos para la seguridad alimentaria en partes de Asia, Oceanía y África en la actualidad. No obstante, en Europa, la mayor resiliencia de los cultivos, las técnicas agrícolas avanzadas, los pronósticos precisos y los mercados integrados reducen la amenaza. Como explica Ubilava: «El mismo efecto meteorológico tendrá un resultado muy diferente hoy. Los cultivos son más resilientes, las prácticas de producción son mucho, mucho mejores, la previsión meteorológica pasó de ser básicamente inexistente a bastante precisa y los mercados están integrados».

Este estudio, detallado en un preprint en EarthArXiv (DOI: 10.31223/X5GR1Q), subraya la influencia histórica de largo alcance de las dinámicas climáticas del Pacífico en tierras lejanas.

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