Tras los informes iniciales de la semana pasada, la Comisión de la UE ha detallado su propuesta para sustituir la prohibición total de nuevos coches de gasolina y diésel en 2035 por un requisito de reducción del 90 % en emisiones. Los híbridos siguen siendo viables mediante compensaciones como biocombustibles, lo que genera apoyo de los Demócratas Cristianos pero críticas de los Socialdemócratas y Volvo.
Basándose en planes reportados por primera vez a principios de este mes, la Comisión de la UE ha propuesto reemplazar la prohibición total de ventas de nuevos coches de gasolina y diésel aprobada en 2023 a partir de 2035 por un recorte del 90 % en emisiones. Esto permite la venta continuada de motores de combustión, especialmente híbridos y enchufables, si los fabricantes compensan el exceso mediante biocombustibles, acero verde u otras medidas.
En medio de la oposición de Alemania, Italia, Polonia y otros, y con una cuota de mercado de vehículos eléctricos del 18 % hasta octubre, los Demócratas Cristianos Alice Teodorescu Måwe y Peter Kullgren han dado la bienvenida al cambio en SvD Debatt, argumentando que los motores de combustión con combustibles climáticamente inteligentes son realistas. Señalan el giro de los KD respecto a su apoyo previo.
La socialdemócrata Åsa Westlund lo ha calificado de perjudicial para los líderes verdes suecos, mientras que el CEO de Volvo Cars, Håkan Samuelsson, urge a mantener la prohibición para competir con China.
Una propuesta completa está prevista para el próximo año para revisión del Parlamento Europeo.